Me Pedí Perdón: Aprender a Cuidarse Cuando Todo Se Rompe
Me encontré este post en Facebook, y me parece en estos momentos lo estoy aplicando en mi vida:
“Hoy me vi al espejo... y me dio vergüenza.
No por cómo me veo, sino por lo que he permitido.
Me noté destruido. Con la mirada apagada. El cuerpo cansado. La dignidad arrugada.
Y entonces empecé a insultarme:
‘Eres un cobarde.’
‘Te dejaste pisotear.’
‘Mira en lo que te convertiste.’
Me dije cosas peores de las que otros me han dicho... y lo peor: me las creí.
Pero en medio de ese odio hacia mí, entendí algo brutal:
Yo no me rompí solo.
Me rompieron. Me usaron. Me ignoraron. Me traicionaron. Y aun así, fui yo el único que se quedó pateándose el alma.
Ahí fue cuando paré.
Porque si el mundo ya se ensañó conmigo, ¿para qué carajos me sigo clavando cuchillos yo mismo?
Me sequé las lágrimas. Me vi de nuevo. Y me pedí perdón.
No por caer… sino por abandonarme.
No por sufrir… sino por exigirme ser fuerte cuando lo único que necesitaba era un poco de compasión.
Y no, no prometo que no volveré a quebrarme.
Pero de ahora en adelante, si el mundo me da la espalda, yo no lo haré.
Porque si nadie me cuida, yo me cuido.
Porque si nadie me ama, yo me amo.
Y si nadie me levanta… entonces me levanto solo.

Comentarios